COMUNICACIONES



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¿Recuerdas lo fácil que era ser justo cuando eras un niño?


Las cosas no han cambiado tanto, así que, voy a recordarte lo que una persona justa hace y no hace en la entidad ahora que eres adulto.

 

      • Tomo decisiones informadas y objetivas basadas en evidencias y datos confiables. Es muy grave fallar en mis actuaciones por no tener las cosas claras.
      • Reconozco y protejo los derechos de cada persona de acuerdo con sus necesidades y condiciones.
      • Tomo decisiones estableciendo mecanismos de diálogo y concertación con todas las partes involucradas.
 

Igual de claro es lo que no haces por ser un colaborador justo.

 

      • No promuevo ni ejecuto políticas, programas o medidas que afectan la igualdad y la libertdad de personas.
      • No favorezco el punto de vista de un grupo de interés sin tener en cuenta a todos los actores involucrados en una situación.
      • Nunca permito que odios, simpatías, antipatías, caprichos, presiones o intereses de orden personal o grupal interfieran en mi criterio, toma de decisión y gestión pública.
 

¿Fácil no? Porque de niño lo aprendes y de adulto lo aplicas.