COMUNICACIONES



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¿Recuerdas lo fácil que era ser honesto cuando eras un niño?


Las cosas no han cambiado tanto así que voy a recordarte lo que una persona honesta hace y no hace en la entidad ahora que eres adulto.

      • Siempre dices la verdad, incluso cuando cometes errores porque es humano cometerlos, pero no es correcto esconderlos. 
      • Cuando tienes dudas sobre la aplicación de tus deberes buscas orientación en las instancias pertinentes al interior de la entidad, se vale no saberlo todo y pedir ayuda. 
      • Facilitas el acceso a la información pública completa, veraz, oportuna y comprensible a través de los medios destinados para ello. 
      • Denuncia las faltas, delitos o violaciones de derechos que llegues a conocer al ejercer tu cargo. 
      • Apoyas y promueves los espacios de participación para que los ciudadanos hagan pate de las decisiones.
 

Igual de claro es lo que no haces por ser un colaborador honesto.

 

      • No das trato preferencial a personas cercanas para favorecerlos en un proceso con igualdad de condiciones. 
      • No aceptas incentivos, favores, ni ningún otro tipo de beneficio que te ofrezcan personas o grupos interesados en procesos de toma de decisiones. 
      • No eres descuidado con la información a tu cargo ni con su gestión. 
 

¿Fácil no? Porque de niño lo aprendes y de adulto lo aplicas.